Juan Carlos Ojeda Cuaran - Ing.Sistemas

El avance desde la Edad Moderna.

Durante el período del "Humanismo Renacentista" y de las exploraciones geográficas de los siglos XV y XVI se producen hechos relevantes para el desarrollo de la antropología moderna. Por una parte, con la idea de que el paso del hombre por la tierra tenía interés en sí mismo y no como una preparación para la vida eterna, el humanismo renacentista introduce un fuerte acento secular. Al intentar reconstruir el mundo clásico mediante el estudio de fuentes documentales originales y no a través de documentos medievales, los humanistas del período renacentista adquieren una amplia visión antropológica de las diferencias culturales. Por otra parte, los viajes y las exploraciones ampliaron de manera antes desconocida las perspectivas espaciales, del mismo modo que el humanismo amplió las cronológicas.

El descubrimiento de nuevos continentes poblados por sociedades hasta entonces desconocidas planteó problemas de enorme alcance acerca de la naturaleza humana de los pueblos descubiertos. Una de las grandes preguntas era si estos pueblos poseían alma y, en caso afirmativo, si ésta merecía ser salvada. Las respuestas fueron diversas. Así, la respuesta ortodoxa fue afirmativa a pesar de que difícilmente se podía justificar en las tablas genealógicas del Génesis. La teoría que sostenía que los indios americanos eran supervivientes de las diez tribus perdidas ofreció apoyo a esta respuesta. No obstante, surgieron otras opiniones y los denominados "preadamitas" se interrogaron acerca de la posibilidad de que hubiera pueblos que no eran descendientes de Adán. Aparecen así teorías opuestas acerca de los orígenes monogenéticos y poligenéticos del hombre, dando lugar a un debate que duraría siglos. 

Los nuevos descubrimientos plantearon un segundo bloque de cuestiones acerca del carácter de los pueblos no occidentales, preguntas acerca de si estos pueblos vivían en el estado de naturaleza postulado por algunos teóricos como previo al origen contractual de las instituciones jurídico-políticas, o de si representaban un estado similar al de la etapa anterior a la aparición de la escritura en las sociedades occidentales, aspecto este último de particular relevancia y que constituiría un componente esencial en la teoría del desarrollo progresivo. 

No obstante, para que la idea del "desarrollo gradual" pudiera ganar terreno era necesario cuestionar la arraigada opinión sobre la superioridad del mundo clásico respecto al moderno, una vasta operación intelectual que tendría lugar durante el siglo XVI. Los grandes descubrimientos de la física, que culminaron en la síntesis newtoniana, mostraban una dimensión en la que la superioridad del mundo moderno era manifiesta. En este sentido, una de las grandes cuestiones planteadas por la física newtoniana es que en un universo que, por lo que concierne a su estructura física, está gobernado por leyes, el hombre no puede ser una excepción. Para describir el curso completo del desarrollo progresivo era necesario considerar a los salvajes contemporáneos como representativos de una etapa previa a la del Antiguo Oriente y al mundo clásico. 

Esta argumentación es la que, más adelante, presentará Turgot en su "Plan de deux discours sur l'histoire universelle" (1844), una obra en la que se aborda por primera vez, la idea de tres sistemas económicos sucesivos (caza, pastoreo y agricultura), así como la forma básica de la ley, enunciada posteriormente por Auguste Comte (1798-1857), de los tres estadios del desarrollo conceptual: el teológico, el metafísico y el científico.

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